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Un juego familiar para iniciarse y descubrir la esencia de los juegos de mesa:

  • la toma de decisiones

  • el desarrollo del pensamiento estratégico

  • la sorpresa del azar

A partir de las cartas en mano, se elige un lugar en la calesita. ¡Atención a que otras personas no lo ocupen! La calesita comienza a girar y, en cada vuelta, se ganan fichas. Y si sale la sortija… ¡otra vuelta más!

EL JUEGO Y LA NIÑEZ

En la infancia, el juego es natural, necesario y poderoso.

Jugar en familia es compartir tiempo de calidad, construir vínculos y generar aprendizajes en un entorno seguro y saludable. Por eso se crean juegos de mesa pensados para las infancias: para acompañar este tiempo de aprendizajes de una manera lúdica, compartida y sana. Compartir la niñez es sentarse en el piso, hablar su lenguaje y entrar en su mundo, pequeño y gigante a la vez.

Ganar o perder… esa es la cuestión.

Se sabe que perder puede resultar frustrante. Sin embargo, el juego abre un espacio de aprendizaje sobre la frustración que enriquece a quienes se animan a participar. Es jugando —y volviendo a jugar— como se aprende a perder y a ganar.

Ser una buena persona al perder es tan importante como serlo al ganar.

Quedará en cada crianza la decisión de permitir ganar o no… y en qué medida.

Lo que siempre vale la pena destacar es que, al final, jugar es mucho más que el resultado.

 

Edad: a partir de los 7 años.
Participantes: 3 a 5.

Juego Otra Vuelta - maldón

Juego Otra Vuelta - maldón
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Un juego familiar para iniciarse y descubrir la esencia de los juegos de mesa:

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A partir de las cartas en mano, se elige un lugar en la calesita. ¡Atención a que otras personas no lo ocupen! La calesita comienza a girar y, en cada vuelta, se ganan fichas. Y si sale la sortija… ¡otra vuelta más!

EL JUEGO Y LA NIÑEZ

En la infancia, el juego es natural, necesario y poderoso.

Jugar en familia es compartir tiempo de calidad, construir vínculos y generar aprendizajes en un entorno seguro y saludable. Por eso se crean juegos de mesa pensados para las infancias: para acompañar este tiempo de aprendizajes de una manera lúdica, compartida y sana. Compartir la niñez es sentarse en el piso, hablar su lenguaje y entrar en su mundo, pequeño y gigante a la vez.

Ganar o perder… esa es la cuestión.

Se sabe que perder puede resultar frustrante. Sin embargo, el juego abre un espacio de aprendizaje sobre la frustración que enriquece a quienes se animan a participar. Es jugando —y volviendo a jugar— como se aprende a perder y a ganar.

Ser una buena persona al perder es tan importante como serlo al ganar.

Quedará en cada crianza la decisión de permitir ganar o no… y en qué medida.

Lo que siempre vale la pena destacar es que, al final, jugar es mucho más que el resultado.

 

Edad: a partir de los 7 años.
Participantes: 3 a 5.